2.9.08

EXAMEN DE CONCIENCIA




No podía ser peor el debut liguero del Celta 2008/09. Tropezar en casa con el Girona no entraba en los planes de ninguno de los integrantes del equipo, especialmente después de la inmaculada pretemporada que habían realizado. El día después de la derrota sirvió como descanso, pero la mañana del lunes se convirtió en el momento ideal para hacer examen de conciencia. Pepe Murcia convocó a sus jugadores a las diez en A Madroa y la primera misión fue analizar a fondo los errores cometidos, sin reprochar ni personalizar.

Sobre el campo de entrenamiento se formó un corrillo durante una hora en la que tomaron la palabra los técnicos y los jugadores con más peso dentro del vestuario, como Rubén y Peña.


Ansiedad. Uno de los temas recurrentes de la temporada pasada se repite a la primera de cambio. Murcia se percató de que las ganas de empezar bien atenazaron a sus hombres. Tanto futbolistas, como preparadores y directivos evitan sistemáticamente hablar en público del ascenso.

Bloqueo. El Girona consiguió frenar el arranque celeste y la falta de oportunidades acabó por bloquear a los vigueses. Durante la primera parte, el juego fue más fluido y las llegadas por banda, especialmente gracias a la inspiración de Dani Abalo, desatascaron los ataques del conjunto vigués. En la segunda, tan sólo apareció Ghilas, con centros imprecisos desde la derecha.

Muro defensivo. Todos son conscientes de que ningún equipo vendrá a Balaídos a tocar la pelota, sobre todo en una categoría como Segunda, pero defensas como la del equipo catalán se le atragantan al Celta. La gran mayoría de los partidos disputados en casa la temporada pasada se convirtieron en un querer y no poder. Una pizca de fortuna para abrir la lata es imprescindible.



Ritmo e intensidad. No hubo aluvión inicial ni arreón final. Las oportunidades claras de cara a portería fueron contadas y en jugadas aisladas. El equipo adoleció del ritmo de juego necesario para desarbolar el entramado defensivo del Girona. El balón no corrió lo suficiente como para ganarle la posición y David Rodríguez y Ghilas se cansaron de correr de espaldas al marco.

Errores. En un partido tan trabado como el del pasado sábado, un error se paga caro y así fue. La jugada de Óscar Díaz fue definitiva para el devenir de los acontecimientos. El futbolista celeste, en el rincón del córner, no opta por pasar el balón a Fabiano Lima, y lanza un pelotazo que rebota en su defensor y cae como una losa en el áera pequeña. Jaume Durán fue el más listo.

Resultadismo. ¿Jugar bien o ganar? La respuesta no tiene duda en una situación como la del Celta y en una categoría como la Segunda. Lo primero es lo primero y lograr buenos resultados cuanto antes es muy prioritario, puesto que daría la confianza necesaria para desplegar el juego preciosista que a todo aficionado le gustaría disfrutar.

No hay mal que por bien... Y es que de todo se deben sacar lecturas positivas. Un varapalo a la primera de cambio es la mejor fórmula para poner los pies en el suelo. Se las prometían muy felices. Invictos en pretemporada y un recién ascendido para empezar. La realidad es muy distinta y los que acaban de llegar al Celta ya la conocen de primera mano.

Atlántico Diario