25.9.08

EL CELTA QUIERE COMPRAR LA SEDE



El club decide iniciar la operación encaminada a ejercer la opción que tiene sobre el inmueble de Plaza de España

Los administradores concursales ya recibieron la comunicación por parte del Celta de la intención del consejo de administración de comprar la sede de la plaza de España. El preceptivo paso, tras la intervención judicial voluntaria en la que se ha visto involucrada la entidad viguesa, ha sido el primero encaminado a cumplimentar el deseo que en su día ya había hecho público el presidente céltico Carlos Mouriño. 
La notificación -a expensas de que los gestores célticos expliquen más detalles de la operación según ésta se vaya produciendo- no ha tenido, inicialmente, el rechazo de los administradores concursales.
La entrada en vigor del Plan Xeral de Vigo, en el que se refleja el chalé de Enrique Lorenzo como un elemento a conservar, ha abierto las puertas al Celta a ejercer la opción de compra que se contempla en el contrato de arrendamiento que el club firmó hace años con "Residencial Plaza de España S.L.", actualmente propietaria del edificio.


El principal escollo para que esta operación se lleve a cabo es el desembolso de los aproximadamente 2 millones de euros que costaría este inmueble para que el Celta lo tuviera en propiedad. Dada su precariedad económica y la propia situación jurídica en la que se encuentra, la única solución que en estos momentos pueden barajar los asesores financieros del máximo responsable del consejo de administración céltico, Carlos Mouriño, es que sea un particular -se supone que el propio presidente- quien asuma el pago del crédito necesario para hacerse con el chalé y después lo done. Esos planes están todavía en una fase de estudio de viabilidad, y parten de la apreciación contable de incrementar en unos 3.000 euros al mes -en cifras aproximadas- la cuota mensual que ahora mismo paga el club por el alquiler y que, según fuentes consultadas por FARO, supera los 11.000 euros. A cambio el Celta incrementaría su patrimonio. La operación, finalmente, y si el Celta continua en el proceso concursal, siempre tendría que tener el visto bueno del juez.
Tras la puesta en marcha del Plan Xeral, y con la permisividad que este documento le otorga al club para ejercer esa opción de compra, en Plaza de España admiten que la idea continúa siendo la misma: comprar en propiedad la sede.
La búsqueda se centra ahora en la entidad bancaria que financie la operación, para lo cual ya se han iniciado las conversaciones con algunas cajas y bancos.


Incremento patrimonial
La compra de la sede está enmarcada en la vieja aspiración de los dirigentes célticos de incrementar el patrimonio del club, del que ahora mismo carece casi absolutamente.
De hecho, otra de las operaciones, ya conocidas, en las que trabaja el consejo es en la adquisición de terrenos que lindan con los campos de A Madroa (unos 18.000 metros cuadrados) para construir allí unas instalaciones todavía sin concretar -se habla de un pequeño estadio con capacidad para 8.000 espectadores, de una residencia para los futbolistas de la cantera- en las que poder desarrollar la actividad al margen de los dictámenes del auténtico dueño de los campos (Barreiro y A Madroa) en los que ahora se ejercitan el primer equipo y las categorías inferiores que no es otro que el concello. 
Desde hace algunos meses, los dirigentes célticos vienen manteniendo diferentes encuentros con los responsables de la comunidad de montes de la zona en los que se han intercambiado ofertas y contraofertas, sin que hasta el momento se hayan alcanzado siquiera principios de acuerdo.
Sin embargo, la presión municipal en su intento de cambiar el terreno de Barreiro -de hierba natural- por uno de césped artificial cuanto antes, unido a que al Celta, dentro de cinco años, se le acaba el contrato de utilización de la instalación, parece haber acelerado las conversaciones entre el consejo y los comuneros.
En este caso, como puede deducirse de la situación económica y jurídica en la que se encuentra la entidad céltica, la inversión, de ser tan inmediata como se transmite desde el entorno de la negociación, no podría ser liderada directamente por el Celta, con lo que, de nuevo, debería aparecer en escena la aportación externa y la posterior concesión al club. Es decir, la figura de Carlos Mouriño a título particular.
Tanto en un caso como en otro, se han dado pasos, aunque de momento no son suficientes para que algo se concrete de inmediato.