
Después de dos meses anunciando que se quería marchar del Celta, Jesús Perera por fin consiguió su objetivo. Tras una larga reunión en la mañana de ayer en las oficinas del club en Praza España, el club y el jugador llegaron a un acuerdo para rescindir el contrato.
Con la carta de libertad bajo el brazo, el pacense cogió las maletas y se marchó en avión rumbo a Madrid, donde por la tarde firmó un contrato con el Rayo Vallecano, club en el que militará la próxima temporada. El conjunto madrileño estaba esperando a que el jugador se desvinculara del Celta, ya que no tenía dinero para pagar un posible traspaso.
De esta manera, Perera por fin abandona la entidad celeste, ya que también el año pasado había solicitado su salida del club al no contar en los planes de Hristo Stoichkov.
El delantero extremeño siempre se quejó del trato recibido por los dirigentes del club, por eso una vez concluida la pasada campaña, tenía claro que se quería ir. Su deseo no fue escuchado por los responsables de ’casa Celta’, que estaban con vencidos de que Perera debía ser una pieza importante en el nuevo proyecto.
Comenzó la pretemporada y el futbolista decidió no hacer declaraciones públicas hasta que su situación se arreglase. Pepe Murcia lo consideraba un hombre importante, pero su predisposición no era lo mejor, por lo que la dirección deportiva comenzó a buscarle sustituto. Una vez encontrado, Jesús Perera tenía vía libre para rescindir su contrato a cambio de perdonarle al club ciertas cantidades que le adeudaban de la pasada temporada. Ayer por fin se llegó al tan ansiado acuerdo para el futbolista pacense, que cierra así un ciclo lleno de sinsabores en el Celta.
Atlántico Diario