Los médicos descartan que Oubiña esté listo para el primer partido de Liga. El vigués, ni afirma ni desmiente. Quiere ir paso a paso, sin fijarse una fecha concreta para su reaparición. Pero su ánimo ha evolucionado con mayor rapidez que su rodilla. Está plenamente motivado para colaborar en el reto del ascenso y no disimula su agrado con el grupo humano que se ha formado en el vestuario. Será probablemente capitán y seguramente emblema.
Borja Oubiña, en buen estado de salud, vivió el pasado verano con desesperación. Seguir en un equipo descompuesto se le antojaba una condena. Oubiña, aún de baja, vive este verano con ilusión. "Me gusta este vestuario, me siento muy cómodo dentro, me gusta lo que veo y eso ayuda. Podía parecer ilógico que yo me sintiese incómodo en el Celta pero el año pasado sí que viví una situación que provocaba que no tuviese la cabeza aquí. Fue así. Cambian las cosas. Claro que me gustaría jugar en Primera, que el Celta estuviese en Primera. A ver el año que viene, si hay suerte".
Los fichajes y canteranos le agradan en lo futbolístico y lo personal: "El grupo es bueno. Tenemos opciones de pelear, aunque hay que comenzar la Liga y ver cómo van las cosas. Iremos día a día, sin comernos la cabeza, algo que perjudicó el año pasado. Cualquier equipo que baja de Primera siempre cree que es algo más que el resto y no lo es, es otro club de Segunda, humilde. Debe primar el trabajo y después el resto. Todos teníamos una mentalidad equivocada. La gente que viene este año sabe a lo que viene. No están de paso. Es un club de Segunda, en una situación de Segunda, y están dispuestos a pelear".
Pero aunque hable de lo colectivo, se sabe en el centro de atención. ¿Cuándo reaparecerá? García Cota descarta que en el primer partido. "No lo sé tampoco. No hay que poner plazos ni para bien ni para mal. Mejor tener paciencia y pensar mucho".
Plazo es la palabra, la fecha, el día, el rival, el partido... Lo antes posible, porque el entorno sabe que sobre él se sustentó el anterior ascenso y podría suceder igual con el siguiente. Asume esa ansiedad que le rodea. "Es normal", indica. "Pero poner plazos sería ir con calma y entrando con el grupo. Ya tengo unos plazos marcados con mi recuperador y el fisioterapeuta. Hay que cumplir muchas cosas, sobre todo coger confianza y dejar de pensar en la rodilla. De momento eso no sucede y es el mayor problema. Hago cosas y todavía pienso en cómo apoyo o dejo de apoyar. Es más cosa mía que del médico. Yo estoy contento de cómo evoluciono. Hubo días muy malos, pero ahora creo que todo va bien".
En todos sus matices no aparece la duda. "Yo también quiero estar bien, volver igual que antes de la lesión e incluso mejor". Pero no será el mismo Oubiña. "Cambiaré un poco mi forma de juego", revela. "Siempre me lesioné por los golpes tontos que llevaba. Ya cambié con 15 años mi forma de jugar. Es raro verme chocar con la pierna derecha (se rompió los ligamentos de la rodilla a esa edad; ahora es la izquierda). Eso no significa que vaya a ser mejor o peor. Antes metía la pierna en cualquier fregado y ahora no. También es cuestión de ser más inteligente. Los años te dan otras cosas".