
El Celta se presentó ayer en Balaídos ante unos dos mil espectadores, en un acto en el que además participaron los nueve equipos que componen la cantera de A Madroa. La presentación también sirvió para que los asistentes a la grada de Tribuna que se abrió para la ocasión conociesen a la última adquisición del equipo que esta temporada entrenará el cordobés Pepe Murcia, el volante zurdo brasileño Danilo Sacramento, procedente del Génova. Con éste ya son nueve caras nuevas en la primera plantilla céltica para afrontar su segundo intento de ascenso a Primera División.
Uno de los mayores aplausos de la tarde fue para Borja Oubiña, que ha vuelto al Celta tras su accidentada cesión al Birmingham City, y que ultima su recuperación de una importante lesión de rodilla para intentar convertirse en el líder de un equipo que ha sufrido una profunda renovación en su plantilla, obligada por sus graves problemas económicos y una ley concursal que le impide realizar grandes dispendios en jugadores.
El desfile de los futbolistas profesionales lo abrió el portero Falcón, una de las novedades junto a Notario, David Rodríguez, Edu Moya, Trashorras, Fajardo, Ghilas y Dani Abalo, procedente del filial. Tampoco faltaron a esta puesta en escena los brasileños George Lucas y Roberto Souza, a los que el club ha invitado a buscarse equipo y que se entrenan al margen del resto de la plantilla. Ambos no entendían muy bien, antes de iniciarse el acto, para qué habían sido reclamados por una directiva que no cuenta con ellos.
Otro que tiene muchas opciones de no volver a enfundarse la zamarra celeste, Jesús Perera, también estuvo presente para la foto de familia. El delantero extremeño ha decidido marcharse a otro equipo, pero el Celta exige una compensación económica por su marcha.
La ceremonia arrancó con varias actuaciones musicales, destacando las del grupo Por Placer y de la Eva Carreras, la viguesa que participó en Operación Triunfo. Los primeros estrenaron Poder celeste, lo que pretende ser un nuevo himno para una afición que ha ido enmudeciendo a medida que el equipo fue desmoronándose en los últimos dos años. El público, sin embargo, mostró poco entusiasmo con la oferta musical que prepararon los organizadores y cuando realmente se animó fue en el momento que comenzaron a salir, uno a uno, los componentes de la primera plantilla. Sobre el césped le custodiaban los nueve equipos de las categorías inferiores, incluido el Celta B. Con éstos apareció Richi, el defensa central que se lesionó de gravedad en una rodilla esta pretemporada y que negociaba su salida hacia otro destino después de ver incumplidos sus deseos de dar el salto al primer equipo.
Su compañero Goran Maric también formó parte de una plantilla que vuelve a dirigir Alejandro Menéndez, tras su fugaz paso por el primer equipo en la recta final del curso pasado. El delantero continúa entrenándose con el primer equipo mientras el Alavés trata de convencer al Celta para que, al menos, se lo ceda durante una temporada. El conjunto vitoriano se ha empeñado en contar con uno de los máximos goleadores de Segunda B para cubrir la baja de Aganzo.
Transcurrida una hora, los equipos de la cantera se despidieron del público y sobre Balaídos sólo quedó el primer equipo para ofrecer un breve partidillo a los pocos aficionados que aguantaron hasta la clausura del acto.