
El esfuerzo, el empeño y el trabajo del Real Club Celta no tuvieron recompensa en el debú ante el Girona, equipo rocoso y ordenado, que defendió con diez jugadores y marcó en un error defensivo, tras un rebote. El conjunto vigués encontró muchas dificultades para combinar en ataque, donde la presión del cuadro catalán ahogó a los celestes, que desaprovecharon sus ocasiones y no fueron capaces de doblegar a la zaga del conjunto de Agné.
La hora de la verdad, donde confluyen todo el trabajo y el esfuerzo realizados durante muchas semanas. El fútbol sólo se juega en un lugar, sólo tiene un examen válido, tiene un único idioma, y a veces resulta incomprensible. La hora de la verdad del Celta llegó ante un conjunto sobrado de entusiasmo, bien armado, libre de presión, rebosante de ilusión.
El Girona tuvo el primer remate del choque tras un despeje de Notario, salió cerca del palo izquierdo del guardameta. Los catalanes, como era de esperar, comenzaron con soltura, aprovechando los ajustes de una estructura forjada durante años. El Celta arrancó con cierta timidez, como regalándose unos minutos para ajustar su puesta en acción. Los vigueses lo hicieron con suavidad, con calma. Cerraron bien atrás y buscaron transiciones pausadas, con el balón cayendo en banda con frecuencia, para superar la barrera del rival, muy cerrado atrás. El Girona apostó por la contra y provocó el lucimiento de Rubén, atento, rápido y contundente en el corte.
Dani Abalo y Trashorras se encontraron varias veces y generaron las primeras jugadas de peligro.
Al equipo de Pepe Murcia le resultaba tremendamente dificultoso construir juego, elaborar, en zona de ataque. El cuadro vigués adelantó la defensa para tener más apoyos, más soluciones, en la creación y facilitar a la vez la presión sobre la salida del adversario, muy concentrado, generoso en el esfuerzo y veloz en el despliegue ofensivo.
El partido transcurría en esta primera mitad con un ritmo bajo, con el Celta dominando y dando, de vez en cuando, algún golpe sobre la mesa. Pasada la media hora fue Óscar Díaz el que agitó el encuentro con una gran jugada individual que acabó con un centro de Dani Abalo despejado sobre la línea de gol por la defensa.
Las esporádicas llegadas celestes, plenas de calidad, fueron multiplicándose a medida que el encuentro avanzaba y en el tramo final encerró por completo al conjunto catalán. Dani Abalo, con mucho protagonismo, encaró, regateó y sirvió en el área pequeña, pero una vez más no hubo bota celeste en el camino del cuero.
Con el Celta volcado, el Girona encontró su contra buena a los 37 minutos, y Notario apareció para despejar de forma majestuosa el cabezazo del rival. El cuadro de Raúl Agné aguantó bien el arreón celeste, liderado por Dani Abalo y Trashorras, y ganó el descanso con su portería a cero, un logro para un conjunto brioso y realmente difícil de superar.
Tras el descanso, fue de nuevo el Girona el primero en acercarse, pero de nuevo Notario desbarató la ocasión con una valiente salida. El Celta fue entrando otra vez con suavidad en el encuentro, y otra vez por la banda derecha cono salida natural. Los catalanes mantuvieron su planteamiento, defensa férrea y contra, y pusieron en aprietos a los celestes en los primeros minutos. Los de pepe Murcia aparecieron a los 8 minutos con una cesión de Ghilas a Dani Abalo, cuyo remate fue taponado por la poblada zaga rival.
El Celta sufría para superar la rocosa barrera defensiva del equipo de Agné, que además ejecuta la contra con precisión y velocidad. Los locales necesitaban largas combinaciones y mucho acierto en el pase para llegar son cierta soltura a la frontal del área, desde donde Trashorras probó, sin fortuna, un par de lanzamientos. David lo tuvo en el minuto 17, pero su remate fue bien atrapado por Ponzo.
El Girona recibió una fuerte descarga de fortuna a los 18 minutos y se adelantó tras un error defensivo, un rechace y un balón suelto que Durán aprovechó para marcar. Durísimo golpe para los celestes, que reaccionaron con fuerza, con ganas, con empuje. Pero la barrera del Girona se había reforzado, fortificado, y a los vigueses les resultaba extremadamente difícil poner cerco a Ponzo.
Dieni debutó a falta de un cuarto de hora. Pepe Murcia buscaba mayor presencia arriba, el gol que el equipo necesitaba para engancharse de nuevo al partido, labor ya muy complicada porque Agné había metido a los once jugadores en defensa. Dieni estuvo a punto de marcar tras un rechace del portero, pero el cuero salió ligeramente desviado. Murcia metió todo su arsenal ofensivo en el campo en los últimos minutos en busca, al menos, del merecido empate, pero no hubo fortuna
FICHA TÉCNICA:
0-R.C.CELTA: Notario, Edu Moya, Rubén, Noguerol, Fabiano (Vila, min.83), Dani Abalo, Rosada, Trashorras (Maris, min.83), Óscar Díaz (Dieni, min.75), Ghilas y David.
1-GIRONA F.C.: Rafa Ponzo, José Martínez, Serra, Rangel, Miguel (Amantegui, min.73), Gabri, Matamala, Dorca, Jaume Durán (Xumetra, min.70), Arnal y Jito (Paco Esteban, min.57).
GOLES: 0-1, min.63: Durán recoge un rechace en el área y bate a Notario por bajo.
ÁRBITRO: José Luis González González, del comité castellano leonés, auxiliado por Villahoz Barbero y Martín Sánchez. Amonestó a Óscar Díaz, Matamala, José Martínez, Rangel
CAMPO: Balaídos, un total de 6511 espectadores.

































